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Ir a un restaurante con bebés

Agosto 27, 2012 0 comentarios

Ir a un restaurante con bebésDespués del nacimiento y de las agotadoras primeras semanas, seguramente os apetecerá ir a comer un día a un restaurante. ¿Es buena idea llevaros al bebé? ¡Claro que sí! Aunque conviene tener en cuenta algunos consejos.

En primer lugar, elegid un lugar donde estén preparados para recibir a bebés y con un ambiente relajado y familiar. En Internet existen numerosas guías de restaurantes para ir con niños. También es conveniente llamar antes para preguntar si disponen de tronas, cambiador, un área de juegos infantiles o un menú infantil, si ya tiene la edad adecuada para comer allí.

A la hora de reservar, avisad de que vais con un bebé para que os den una mesa espaciosa y tranquila con sitio para poner el cochecito, la trona, el bolso, etc. Para evitar complicaciones, lo mejor es ir a comer en lugar de cenar, ya que si acudís por la noche modificaréis los horarios del bebé y eso aumentará el riesgo de que algo vaya mal. Reservar con antelación también evita las largas esperas para conseguir una mesa que tanto les aburren.

Lo ideal es que el bebé ya vaya comido al restaurante o le deis de comer cuando lleguéis, antes de hacerlo vosotros. Después de alimentarse, se sentirá satisfecho y relajado, probablemente se echará una siestecita y podréis disfrutar de la comida. Si no es así o se despierta antes de terminar, tened preparados algunos entretenimientos (estar sentado y ver a los demás comer no les divierte demasiado) que no sean molestos para los demás.

El riesgo de que el bebé se impaciente se dispara proporcionalmente en función de la duración de la comida, de modo que conviene no prolongar innecesariamente la sobremesa. Otra forma de reducir las esperas es ir al restaurante temprano, antes de la hora punta: ¡todo va mucho más rápido! Además, hay menos gente, y estaréis más tranquilos y cómodos con el bebé.

Si el bebé llora o coge un berrinche, tened paciencia para evitar montar escenas que sólo servirán para amargaros la comida y ponerle más nervioso. Mejor conservad la calma y turnaros para apaciguar al bebé. Si hace falta, los camareros esperarán a serviros el siguiente plato u os lo volverán a calentar.

Si el bebé ya es mayorcito y come alimentos sólidos, aprovechad la visita al restaurante para invitarle a probar platos que resulten adecuados para su edad (además del siempre socorrido pan). De este modo se sentirá partícipe del evento y de paso descubrirá nuevos sabores, texturas o simplemente una cocina distinta a la de sus padres, así como el placer de comer fuera.

¿Qué nos recomiendas para ir de restaurante con bebés?

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