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La tos en los bebés: ¿sabes distinguir los diferentes tipos?

enero 18, 2013 0 comentarios

La tos en los bebés

La tos es un síntoma frecuente en los resfriados y otras enfermedades respiratorias del bebé. En sí misma no tiene que alarmarte, porque se trata de un mecanismo de defensa de su cuerpo. Pero conviene saber distinguir los distintos tipos de tos y qué significan para saber cómo actuar en cada caso.

En primer lugar, debes saber que la tos es un reflejo defensivo que nuestro organismo usa para limpiar las vías respiratorias del exceso de fluidos o de los cuerpos extraños. Por lo tanto, no debe preocuparte a menos que sea muy intensa, duradera o provoque dificultades para respirar al bebé.

La tos tiene muchas causas distintas y la forma de tratarla varía en función de su procedencia. A continuación puedes ver los diferentes tipos de tos, su significado y tratamiento para que aprendas a identificarlas y tratarlas.

-Tos seca: es una tos superficial y rápida provocada por una irritación de la garganta que causa picor. No requiere tratamiento médico, aunque conviene hidratarle bien, intentar que el ambiente de la habitación no sea demasiado seco mediante un humidificador y vigilar constantemente al bebé porque los ataques de tos prolongados pueden provocar vómitos o atragantamientos.

-Tos húmeda: se diferencia por ser densa, espaciada y estar acompañada de mucosidad que el organismo del bebé está intentando expulsar con ciertas dificultades. Para ayudarle a eliminarla, dale líquido abundante, colócale boca abajo cuando tosa y límpiale los mocos con un aspirador nasal. Si va acompañada de fiebre, fatiga o pérdida del apetito, consulta al médico.

-Tos con pitidos: al toser, el bebé emite un alarmante sonido parecido a un silbido. Son las llamadas sibilancias e indican que los bronquios están cerrados. Puede deberse a una alergia, bronquiolitis o un proceso asmático, de modo que acude al médico para realizar el diagnóstico. En ocasiones será preciso un tratamiento con broncodilatadores y otros medicamentos.

-Tos áspera o «perruna»: produce un característico sonido que recuerda al ladrido de un perro y suele presentarse especialmente por la noche. Acostumbra a estar provocada por la inflamación de las vías respiratorias altas. Generalmente no requiere tratamiento, dura una semana y mejora si le pones erguido y ventilas la habitación, pero vigilando que no se enfríe.

-Tos convulsiva: es una tos intensa, que no remite y va acompañada de problemas para respirar o tragar. Puede estar provocada por algún cuerpo extraño que tu bebé haya ingerido y esté alojado en la garganta o los pulmones. Inspecciónale la boca y la nariz, colócale boca abajo, ayúdale a expectorar y, si no mejora en unos minutos, acude enseguida al médico.

¿Qué recomiendas para la tos en los bebés?

Imagen: Freedigitalphotos.net

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