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Bebés en la nieve: ¿es una buena idea?

febrero 15, 2013 1 comentario

Bebés en la nieve: ¿es una buena idea?

La nieve no está vetada a los bebés: en los países nórdicos pasan muchas horas al día paseando y jugando a temperaturas muy bajas desde pequeñitos. Eso sí, conviene que tengas en cuenta algunas precauciones.

Para disfrutar de la nieve con tu bebé, en primer lugar es imprescindible abrigarle bien, pero no de manera excesiva porque al jugar puede acabar sudando y enfriándose. Lo ideal es ponerle una primera capa de ropa interior de algodón u otro tejido transpirable; un jersey o chaqueta que dé calor pero no pese mucho (mejor el forro polar que la lana); pantalones y abrigo impermeables o un buzo que cubra el cuerpo; guantes o manoplas y un gorro.

Las bufandas tradicionales suelen terminar arrastrándose por el suelo y empapándose, incluso pueden convertirse en un peligro si se enganchan. De modo que sustitúyelas por una bufanda de tubo o un pasamontañas. En cuanto al calzado, debe consistir en una bota de suela gruesa, impermeable y forrada por dentro para mantener el calor de los pies. Las botas de lluvia no sirven, porque el frío traspasa fácilmente la goma. Acuérdate de llevar recambios de emergencia porque es fácil que el bebé se moje con la nieve.

En alta montaña o tras una nevada la irradiación solar es muy alta aunque haga frío. Así que debes aplicar una crema solar de alta protección en la cara, cuello y cualquier parte del cuerpo expuesta. No olvides además un protector labial que evite que los labios se resequen y agrieten con el viento y las bajas temperaturas. También es imprescindible equipar al bebé con unas gafas de sol que amortigüen los dañinos reflejos del sol en la nieve y el hielo.

Aunque los niños pequeños afrontan con enorme ilusión las salidas a la nieve, al cabo de un rato jugando con ella estarán totalmente agotados. Por esa razón debes ser realista al planificar la excursión y escoger lugares de fácil acceso dotados con servicios como restaurantes o bares, para poder descansar y entrar en calor. Es conveniente salir temprano para aprovechar las horas de luz y volver antes de que anochezca y caigan las temperaturas.

Finalmente, ten cuidado con los trineos o los plásticos para deslizarse por la nieve: es fácil que los niños cojan demasiada velocidad y se golpeen contra un árbol, una piedra enterrada, etc. Por lo tanto, se requiere una adecuada supervisión y el uso de un casco, al igual que para iniciarles en el esquí.

¿Algún consejo para ir con bebés a la nieve?

Imagen: nathaniel s en Flickr

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1 comentario

tiendas de montaña online abril 19, 2016 at 8:51 am

Yo tuve una experiencia negativa y por eso ya no me lo pienso más y no vuelvo a ir a la nieve con mi hijo, resulta que bajó un imbécil demasiado rápido y mi hijo se asustó y se fue al suelo pero claro iba rápido y se pegó una buena leche, yo desde ahí paso

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