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La displasia de cadera en los bebés

marzo 20, 2013 0 comentarios

La displasia de cadera en los bebés

Te presentamos un término del que seguramente no oirás hablar hasta que vayas a tener un bebé: la displasia de cadera. Es una malformación habitual en los recién nacidos, pero tiene fácil tratamiento. ¡Conócela!

La displasia de cadera o luxación de la cadera es una anomalía congénita que afecta a tres de cada mil recién nacidos. Consiste en una malformación de la articulación de la cadera que provoca que no rote correctamente o no encaje de la forma adecuada. Se diagnostica en el momento del nacimiento con las llamadas maniobras de Ortolani y Barlow. Se trata de una serie de movimientos de flexión de las caderas que practica el médico en el reconocimiento del bebé posterior a su nacimiento. También es posible detectar el problema en las ecografías que se realizan durante el embarazo y durante las revisiones rutinarias que el pediatra hace en los primeros meses.

Las causas de la displasia de cadera no están claras. Se asocia a factores de riesgo como que el bebé venga en posición de nalgas, embarazo múltiple, bajo nivel de líquido amniótico, peso o talla excesivas del feto e hipertensión arterial en la madre. La luxación también puede producirse de una manera accidental durante las maniobras necesarias para extraer al bebé, tanto en un parto vaginal como en una cesárea. Curiosamente, la displasia de cadera afecta con mucha más frecuencia a las niñas que a los niños y se produce más habitualmente en la cadera izquierda que en la derecha de los pequeños.

El tratamiento de la displasia de cadera dependerá de la gravedad de la deformación. En los casos más leves, basta con mantener las piernas del bebé separadas el máximo tiempo posible, por ejemplo colocándole un doble pañal, poniéndole a dormir siempre boca arriba o con una prótesis especial. Si esto no funciona o la luxación es importante, es necesario recurrir a la cirugía.

Afortunadamente, la displasia de cadera es un trastorno de escasa gravedad en la mayoría de los casos y una vez corregido no deja secuelas, por lo que tu bebé aprenderá a caminar con normalidad después de que se haya logrado solucionar el problema. Sin embargo, cuando tu bebé empiece a gatear o a dar sus primeros pasos, es importante que te fijes en cualquier anomalía o dificultad de movimiento que presente en las caderas, ya que puede indicar una posible displasia leve que hasta entonces no haya sido detectada.

¿Conoces algún caso de displasia de cadera?

Imagen: SKTB3000.NET en Flickr

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