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Cómo saber si eres una «hipermamá» o un «hiperpapá»

Octubre 21, 2016 0 comentarios

Cómo saber si eres una «hipermamá» o un «hiperpapỿPrestamos demasiada atención a nuestros hijos? Los expertos alertan de que hemos pasado de dejar que los niños se críen prácticamente solos a intervenir en todos y cada uno de los aspectos de su desarrollo. Es lo que se conoce como «hiperpaternidad».

Dicen que cuando le preguntaron al escritor D.H. Lawrence qué tres consejos daría para educar a los niños, respondió: «Dejarlos en paz, dejarlos en paz y dejarlos en paz». Lawrence vivió a principios del siglo XX, cuando las madres y padres estaban demasiado ocupados trabajando, cuidando a familias extensas y estirando el dinero para llegar a fin de mes como para estar muy pendientes de la crianza de sus hijos.

Esto ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. El mayor nivel de bienestar económico y la reducción del número de hijos por familia nos han hecho pasar de no hacer mucho caso a los hijos a preocuparnos por su bienestar en cada minuto y por todas las facetas de su vida. Es lo que los expertos denominan «hiperpaternidad».

Eva Millet, autora del libro éxito de ventas Hiperpaternidad: del modelo mueble al modelo altar, define la hiperpaternidad como un «modelo de crianza que se caracteriza por una atención excesiva a los hijos». ¿Pero cómo saber si eres un «hiperpapá» o una «hipermamá»? Estas son algunas pistas que pueden ayudarte a averiguarlo:

  • Prestas una atención permanente a tus hijos.
  • No dejas que se aparten de ti ni un momento.
  • Les prohíbes cualquier actividad que suponga un riesgo.
  • Les recoges cada día en el cole y les llevas la mochila.
  • Ocupas todo su tiempo libre con actividades extraescolares.
  • Planificas cómo será su vida, su trabajo, su pareja…
  • Les estimulas constantemente con todo tipo de actividades.
  • En lugar de ayudarles con los deberes, acabas haciéndolos tú.
  • Les defiendes hagan lo que hagan y no les castigas nunca.
  • Les preguntas qué quieren comer, qué quieren ponerse, dónde quieren ir…
  • No dejas que se aburran: si están un minuto quietos, organizas algo.
  • Comparas constantemente los progresos de tus hijos con los demás padres.
  • No aceptas que los demás critiquen a tus hijos o tu forma de educarlos.

Haz este test para averiguar si eres una hipermadre o un hiperpadre

¿Te suena? Todos hacemos algunas de estas cosas y no por ello somos «padres helicóptero», «hiperprotectores» o, según la última denominación, «hiperpadres». Por supuesto, un recién nacido necesita cuidados constantes y protección ante los peligros. El problema está cuando empiezan a crecer y no les damos autonomía, libertad, confianza y margen para equivocarse, caerse, levantarse y aprender de ello.

De la «hiperpaternidad» a la «sana desatención»

Tal vez pensamos que, planificando su vida y evitándoles cualquier obstáculo o frustración, les estamos haciendo un favor porque recordamos las dificultades de nuestra infancia. Sin embargo, a la larga se trata de un modelo de crianza agotador y estresante, para unos y otros, que da como resultado niños y niñas más frágiles, miedosos e inseguros, incapaces de asumir responsabilidades o decidir por sí mismos.

¿Cuál es el remedio para la hiperpaternidad? Los especialistas recomiendan la llamada «sana desatención», es decir: no estar todo el día pendientes de los niños; dejar que se aburran e inventen sus propios juegos; darles autonomía; permitir que intenten resolver los problemas y dificultades por su cuenta; hacerles responsables de sus tareas y deberes tanto en la escuela como en casa; y no intentar protegerles de todo.

Resulta difícil, por supuesto. Pero si nos excedemos con nuestras atenciones, podemos acabar como aquellos padres norteamericanos que acompañan a sus hijos a las pruebas de acceso a la universidad o incluso a la primera entrevista de trabajo…

¿Crees que estamos demasiado pendientes de nuestros hijos? ¿O es normal?

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Imagen inicial cortesía de Drew Hays/Unsplash.com

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