Salud

Disfruta de una primavera sin riesgos con tu bebé

marzo 28, 2019 0 comentarios
Disfruta de una primavera sin riesgos con tu bebé

La primavera es una época estupenda para disfrutar con tu bebé, pero no está exenta de riesgos: astenia primaveral, alergia al polen, dermatitis atópica, primeras quemaduras solares… ¡Sigue estos sencillos consejos para entrar con buen pie en la nueva estación!

Después del largo invierno, la primavera llega con sus promesas de buen tiempo, más horas de luz y la posibilidad de disfrutar de juegos en el parque, excursiones, picnics… ¡Pero cuidado! El cambio de estación también tiene algunas implicaciones para la salud de los más pequeños, que puedes minimizar con estas sencillas recomendaciones.

Cuidado con los trastornos primaverales

La buena noticia es que la llegada del buen tiempo permite decir adiós a las fastidiosas infecciones respiratorias en los bebés (catarros, gripes, bronquiolitis, etc.). Sin embargo, hacen su entrada los trastornos estacionales como la astenia o las alergias.

La astenia primaveral es un síndrome leve que se debe al ajuste del organismo al aumento de las horas de luz, el cambio de hora, etc. Nos afecta a todos en mayor o menor medida, pero sus efectos se notan especialmente en niños y ancianos. En los bebés, los síntomas habituales de la astenia primaveral son la irritabilidad, la falta de apetito y los trastornos del sueño. En cualquier caso, la astenia primaveral no es una enfermedad y no requiere tratamiento: en unos días, tu bebé se adaptará solo. Mientras tanto, procura ceñirte a unos horarios fijos de comidas y de sueño para ayudarle a coger el ritmo de nuevo.

Otro problema de salud habitual en esta época del año son las alergias al polen, que según la Asociación Española de Pediatría afectan cada vez más a los niños pequeños. Los síntomas (estornudos, tos, picor de ojos, etc.) se pueden confundir fácilmente con los de un catarro, de modo que debes vigilar si aparecen cuando el niño está en espacios abiertos, en días soleados y con viento, y remiten en casa o cuando llueve. Si es así, es posible que tenga una alergia al polen y entonces debes consultar al pediatra.

Asimismo, ten presente que en primavera son más habituales los trastornos cutáneos como la “enfermedad boca-mano-pie” o el megaloeritema, que provoca erupciones rojizas en las mejillas (por eso también se conoce como la enfermedad del “niño abofeteado”). También se agudizan algunas formas de dermatitis atópica en los bebés. Para prevenir estos molestos trastornos, asegúrate de realizar una buena higiene y cuidado de la piel de tu peque, sobre todo en la zona del pañal, que es más sensible.

Cuidado con el sol y los cambios de tiempo

Paseos, excursiones, largas tardes de juegos en el parque… Durante la primavera, los niños pasan más tiempo al aire libre, de modo que es necesario que empieces a aplicar protección solar para bebés. La explicación es lógica: aunque todavía no estemos en verano, la piel de los bebés es muy sensible a la radiación solar. Así que tienes que vestirle con ropa de manga larga, gorra y aplicar protectores solares con FPS +50 en todas las partes del cuerpo que queden expuestas a la luz solar. Además, recuerda que los bebés menores de seis meses nunca deben exponerse al sol de manera directa.

Por otro lado, los cambios de tiempo típicos de esta estación pueden jugarte una mala pasada, por lo que debes tenerlos presentes al elegir la ropa del bebé. En primavera, lo mejor es que le vistas con varias capas (bodis, vestidos, camisetas, etc.) de tejidos naturales y transpirables como el algodón, que abrigan pero dejan escapar el sudor. Así le puedes ir añadiendo o quitando capas de ropa a medida que varíe la temperatura, por ejemplo si estáis al sol o a la sombra, jugando en el parque, etc. Es la mejor forma de estar siempre preparado y evitar un inoportuno resfriado primaveral. No olvides tampoco la sombrilla y la burbuja de lluvia al salir de casa. ¡Nunca se sabe!

Cuidado con la hidratación y la alimentación

La alimentación del bebé debe adaptarse igualmente al cambio de estación. Por un lado, el calor y la mayor actividad física aumentan el riesgo de deshidratación, por lo que asegúrate de ofrecer líquido a tu bebé más a menudo: biberón, agua, zumos… Al pasar más tiempo correteando o jugando al aire libre, las necesidades nutricionales de tu peque se incrementan, por lo que vete pensando en meriendas sanas para bebés.

Finalmente, la primavera también es una época ideal para empezar a introducir en su dieta nuevas verduras de temporada, como las acelgas, las espinacas, los puerros, los guisantes, las habas, los espárragos, etc. Sin embargo, debes tener un especial cuidado con las frutas más típicas de la primavera como por ejemplo las fresas, las cerezas o las ciruelas. Figuran entre las que más reacciones alérgicas provocan, por lo que es recomendable introducirlas de una en una y solo a partir de los 12 meses de edad.

¿Qué te gusta más de la primavera con tu bebé? ¡Cuéntanos en comentarios!

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